Mingueros somos quienes creemos en el poder del trabajo colectivo

Mingueros somos quienes creemos en el poder del trabajo colectivo. Nuestro nombre nace del espíritu de la minga, esa tradición ancestral que convoca a la comunidad a unirse, aportar lo que cada uno sabe y construir algo más grande que lo individual. En nuestro caso, la minga se transforma en teatro. Un teatro que se hace desde los barrios, con los vecinos, con sus historias, sus memorias, sus luchas y sus sueños. Somos artistas, vecinas, niños, abuelos, jóvenes, gestoras, trabajadores y trabajadoras que nos encontramos para crear, celebrar y resistir desde lo colectivo. Ser Minguero es hacer del arte una herramienta de encuentro, de identidad y de transformación. Es apostar por una cultura viva, hecha entre todos.

Un reconocimiento a nuestro trabajo colectivo

RECONOCIMIENTO

En octubre de 2024, el proceso MINGUEROS fue reconocido por el Ministerio de Cultura y Patrimonio dentro del programa Cultura Sostenible, destacando su labor como experiencia significativa en arte comunitario. Este reconocimiento resalta nuestro compromiso con la creación colectiva, la memoria barrial y el fortalecimiento del tejido social a través del teatro.

Este hito nos impulsa a seguir construyendo desde la minga, entendemos que la unión de voluntades refleja la fortaleza del pensamiento colectivo.

Sembrando arte para cosechar comunidad

Objetivos

Cultura para todos

la creación colectiva desde y con los territorios, a través de procesos teatrales que integren las voces, memorias y realidades de las comunidades barriales.

Transformar barrios

el tejido social mediante la construcción de obras teatrales de autoría colectiva, basadas en problemáticas reales de los barrios y pensadas como espacios de reflexión y transformación.

Trabajo articulado

grupos de teatro comunitario sostenibles, que puedan proponer, gestionar y ejecutar proyectos culturales con autonomía.

Diálogo conjunto

en las casas comunales, espacios seguros de encuentro y diálogo, donde el arte funcione como puente para la convivencia, la empatía y la reconstrucción del lazo social.

Sensibilizar

y valorar los saberes populares y la identidad barrial, integrándolos en la creación escénica como forma de resistencia, memoria y proyección futura.

Sensibilizar

y valorar los saberes populares y la identidad barrial, integrándolos en la creación escénica como forma de resistencia, memoria y proyección futura.

Nuestra forma de tejer comunidad

Proceso

MINGUEROS es un proceso comunitario que nace en 2019, con el propósito de fortalecer la vinculación barrial y dinamizar la cultura y el arte comunitario a través de la creación colectiva de obras de teatro originales que aborden problemáticas sociales y ambientales. A partir de 2023, el proceso se estructura formalmente en varias etapas: formación en expresión escénica y teatral, análisis conjunto de problemáticas del territorio, creación de una obra de autoría colectiva y montaje con un elenco conformado por habitantes del barrio. El proyecto se articula desde una perspectiva identitaria y territorial, proponiendo espacios de convivencia segura e intercultural, donde el arte se convierte en una herramienta para el diálogo, la reflexión y la transformación social.

Sembrando arte para cosechar comunidad

ETAPAS DEL PROCESO

diagnóstico comunitario

Comenzamos escuchando al barrio. A través de mapas parlantes y círculos de diálogo, fuimos descubriendo junto a los vecinos y vecinas las heridas y las fortalezas del barrio. En este recorrido colectivo, aparecieron dos preocupaciones constantes: el alcoholismo y la basura. Desde ahí nos preguntamos cómo el arte puede convertirse en puente, palabra y posibilidad para transformar esas realidades

Adecuación de la casa comunal

Se realizó la renovación del piso y del baño con el propósito de dignificar este espacio vital para la comunidad, transformándolo en una casa cultural.

Formación en expresión dramática y teatral

Iniciamos con un espacio de formación accesible, donde se brindan herramientas básicas de actuación, improvisación, expresión corporal y trabajo en equipo. Este espacio permite que personas sin experiencia previa se conecten con el lenguaje del teatro desde su propia vivencia.

Creación de una obra original

A partir del diagnóstico surge una obra de teatro de autoría colectiva, escrita por un miembro de nuestro equipo, creada y actuada por el mismo grupo barrial. La obra representa sus historias, sus luchas, sus sueños y su mirada del mundo.

Montaje y presentación

Con acompañamiento técnico y artístico, se prepara el montaje de la obra, que se presenta ante la comunidad. Esta instancia no solo celebra el proceso creativo, sino que también genera diálogo y transformación en el territorio.

Proyección y sostenibilidad

El objetivo final es que de cada proceso surja un grupo de teatro comunitario autogestionado, que pueda proponer, desarrollar y ejecutar nuevos proyectos artísticos en su barrio. Este grupo cuenta con nuestro acompañamiento constante.

Sistematización y replicabilidad

Todo el proceso ha sido cuidadosamente sistematizado metodológica y pedagógicamente: el modelo de gestión, las experiencias vividas, los aprendizajes y los testimonios de sus protagonistas ha sido desarrollado desde una perspectiva de educación popular con el fin de no solo evaluar y mejorar continuamente el proceso, sino también replicarlo en otros barrios y comunidades, adaptándolo a cada realidad local.

La cosecha de nuestra minga

Resultados obtenidos

La casa comunal se transformó en un espacio cultural y de encuentro para la comunidad

Se consolidó un elenco diverso y comprometido de aproximadamente 20 personas del barrio, incluyendo niños, mujeres y adultos mayores, fortaleciendo el tejido social, la inclusión y la participación de todas las generaciones

Se fomentó el hábito de la lectura a través del trabajo con el guion de la obra en personas sin educación formal, contribuyendo a su desarrollo personal y cultural

A través de los talleres de teatro, se logró elevar la autoestima de niñas y niños que viven en situación de pobreza extrema, generando un impacto positivo en su bienestar emocional y social.

Este proceso demuestra cómo el arte y la cultura, cuando se reconocen como derechos fundamentales, tienen el poder de transformar vidas, generar seguridad, revitalizar barrios y promover la inclusión, la participación activa y el sentido de pertenencia en la comunidad.