Mingueros somos quienes creemos en el poder del trabajo colectivo
Mingueros somos quienes creemos en el poder del trabajo colectivo. Nuestro nombre nace del espíritu de la minga, esa tradición ancestral que convoca a la comunidad a unirse, aportar lo que cada uno sabe y construir algo más grande que lo individual. En nuestro caso, la minga se transforma en teatro. Un teatro que se hace desde los barrios, con los vecinos, con sus historias, sus memorias, sus luchas y sus sueños. Somos artistas, vecinas, niños, abuelos, jóvenes, gestoras, trabajadores y trabajadoras que nos encontramos para crear, celebrar y resistir desde lo colectivo. Ser Minguero es hacer del arte una herramienta de encuentro, de identidad y de transformación. Es apostar por una cultura viva, hecha entre todos.
Un reconocimiento a nuestro trabajo colectivo
RECONOCIMIENTO
En octubre de 2024, el proceso MINGUEROS fue reconocido por el Ministerio de Cultura y Patrimonio dentro del programa Cultura Sostenible, destacando su labor como experiencia significativa en arte comunitario. Este reconocimiento resalta nuestro compromiso con la creación colectiva, la memoria barrial y el fortalecimiento del tejido social a través del teatro.
Este hito nos impulsa a seguir construyendo desde la minga, entendemos que la unión de voluntades refleja la fortaleza del pensamiento colectivo.
Nuestra forma de tejer comunidad
Proceso
MINGUEROS es un proceso comunitario que nace en 2019, con el propósito de fortalecer la vinculación barrial y dinamizar la cultura y el arte comunitario a través de la creación colectiva de obras de teatro originales que aborden problemáticas sociales y ambientales. A partir de 2023, el proceso se estructura formalmente en varias etapas: formación en expresión escénica y teatral, análisis conjunto de problemáticas del territorio, creación de una obra de autoría colectiva y montaje con un elenco conformado por habitantes del barrio. El proyecto se articula desde una perspectiva identitaria y territorial, proponiendo espacios de convivencia segura e intercultural, donde el arte se convierte en una herramienta para el diálogo, la reflexión y la transformación social.
Sembrando arte para cosechar comunidad
ETAPAS DEL PROCESO
La cosecha de nuestra minga
Resultados obtenidos
La casa comunal se transformó en un espacio cultural y de encuentro para la comunidad
Se consolidó un elenco diverso y comprometido de aproximadamente 20 personas del barrio, incluyendo niños, mujeres y adultos mayores, fortaleciendo el tejido social, la inclusión y la participación de todas las generaciones
Se fomentó el hábito de la lectura a través del trabajo con el guion de la obra en personas sin educación formal, contribuyendo a su desarrollo personal y cultural
A través de los talleres de teatro, se logró elevar la autoestima de niñas y niños que viven en situación de pobreza extrema, generando un impacto positivo en su bienestar emocional y social.
Este proceso demuestra cómo el arte y la cultura, cuando se reconocen como derechos fundamentales, tienen el poder de transformar vidas, generar seguridad, revitalizar barrios y promover la inclusión, la participación activa y el sentido de pertenencia en la comunidad.




